Experiencia decepcionante por la atención al cliente
El parque es bonito y las instalaciones están bien, pero mi experiencia quedó completamente empañada por la atención recibida. Acudí con mi hija de 5 años. Había mucha gente en la entrada y una cola bastante larga en las taquillas. Al ir sola con una niña pequeña, con las prisas por entrar y sin conocer bien los precios, pagué con tarjeta sin revisar el ticket en ese momento. Guardé el ticket y nos fuimos directamente a buscar un sitio para empezar a disfrutar del parque. Más tarde, hablando con un amigo, comentamos el precio de las entradas y fue cuando revisé el ticket. Descubrí que, en lugar de una entrada infantil, se me había cobrado un Fast Pass Limitado de 38 €, un servicio que no solicité, no utilicé y del que nunca recibí la pulsera necesaria para poder disfrutarlo. Antes de salir del parque acudí a la taquilla para reclamar. Allí me dijeron que, si realmente tenía un Fast Pass, la empleada que me atendió por la mañana debería haberme entregado la pulsera. Es decir, reconocieron que esa pulsera era necesaria y que no me había sido entregada. La solución que recibí fue una llamada telefónica a otra persona, cuya respuesta fue simplemente que “había tenido tiempo de reclamar desde las 10 de la mañana”. Me pareció una respuesta poco profesional y con muy poca empatía. No se interesaron por entender lo ocurrido ni por buscar una solución. También solicité que revisaran las cámaras de la taquilla para comprobar si realmente me habían entregado la pulsera, y se negaron a hacerlo. No discuto que puedan producirse errores; lo que realmente me decepcionó fue la forma de gestionar la incidencia. Un parque de este nivel y con tantos reconocimientos debería destacar también por su atención al cliente. Escuchar al cliente, investigar lo sucedido y tratar el problema con respeto habría sido una actitud mucho más adecuada que dar por hecho que había disfrutado de un servicio que nunca pedí ni pude utilizar. Además, esta no ha sido mi única mala experiencia con la atención del personal. En una visita anterior al restaurante Thai House también percibí un trato poco amable: el servicio era lento, costaba que atendieran en el bufé y, cuando lo hacían, en alguna ocasión fue con evidente desgana. Mi sensación es que el parque tiene unas instalaciones excelentes, pero debería invertir más en la formación del personal en atención al cliente, empatía y resolución de incidencias. Un error puede ocurrir; la diferencia está en cómo se responde cuando un cliente pide ayuda.
Siam Park
Lamentamos sinceramente que una jornada que debía ser especial terminara marcada por esta situación. La atención que describe no refleja el trato cercano, profesional y resolutivo que queremos ofrecer, especialmente cuando se trata de una incidencia relacionada con una compra. Trasladaremos sus comentarios sobre la experiencia a los departamento responsables. La amabilidad y la disposición del equipo son tan importantes como las instalaciones, y trabajamos continuamente para mantener el nivel que nuestros visitantes esperan. Gracias por compartirlo con tanto detalle; nos ayuda a identificar aspectos que debemos mejorar.