Muy caro para lo que ofrece
En este acuario parece que quieren cuidar el detalle, pero queda muchísimo por hacer. En la zona de jungla se ve el techo metálico, de color blanco, que da una impresión a nave industrial que no pega con el entorno. A pesar de ser un edificio que por fuera no parece muy grande, al dar tantas vueltas en su interior, puedes caminar mucho. Pero hay zonas que no están señalizadas, por lo que no sabes por donde ir. Los animales, en general, aún son pequeños, por lo que ahora no creo que merezca la pena visitar el acuario. Habrá que esperar varios meses o años a que esté a pleno rendimiento.Hay varias cafeterías y un gran restaurante, con vistas a un gran ventanal hacia el "océano". Como siempre en este tipo de locales y atracciones, la visita finaliza en la tienda. Eso sí, la atención de los trabajadores y trabajadoras es excelente. Teóricamente, el recorrido se hace en unas dos o dos horas y media. Pero a mi parecer es hacerlo demasiado tranquilo. Con una hora tienes más que suficiente para verlo, y con tranquilidad. No existe ningún tipo de actividad, como la que se puede hacer, por ejemplo, en Loro Parque con otros animales. Aunque también es verdad que con los peces poca actividad puede haber en el hábitat en el que se encuentran en el acuario. Básicamente hay una especie de minipasadizo bajo la gran piscina para los más peques que les hace bastante gracia (se llena de niños). La zona del deep sea (o algo así creo que se llama) si está bastante bien. Es una gran cristalera, más grande que una pantalla de cine, que es lo que parece cuando entras en la sala oscura. Allí te puedes entretener viendo a las decenas de peces que por allí nadan. 25 euros (18 si eres residente) por adulto y 17,5 euros (13 residente) por los niños me parece excesivamente caro. Yo no pagaría ni la mitad. Creo que tendrían que replantearse el precio, sin duda.