Podría haber sido una bonita experiencia.
Al entrar te echa un poco para atrás el olor tan fuerte a Cristasol. Normal, ¿no? Son todo escaparates a peceras... Ventilen, por favor. Ah, y no se me van a olvidar los 18 euros que he tenido que pagar como RESIDENTE. Me parece un robo, y me parece un acuario de lo más triste que he visto.