Esperaba algo más
Esperaba algo más, o al menos lo que se puede esperar de unas instalaciones como éstas. Muchas especies diseminadas por las instalaciones y lo mejor, la campana cristalera central donde casi puedes tocar a los animales que allí viven. Los prefiero en su hábitat natural, pero al menos el que tienen, es un espacio suficiente para que tengan una vida digna. El precio para residentes es excesivo y no tiene tampoco una tarifa especial para discapacitados ni personas en situación de desempleo. Apto para visitantes en silla de ruedas.